sábado, agosto 07, 2010

LA CREACIÓN DEL MUNDO SEGÚN LOS MAYAS


Fragmento del manuscrito del Popol Vuh.

"Ésta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo. Ésta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía. No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión. No había nada junto, que hiciera ruido, ni cosa alguna que se moviera, ni se agitara, ni hiciera ruido en el cielo. No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia. Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules.

Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento. Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre. Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la claridad en acción del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el Corazón del Cielo, que se llama Huracán.

El primero se llama Caculhá Huracán. El segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es Raxa-Caculhá. Y estos tres son el Corazón del Cielo. Entonces vinieron juntos Tepeu y Gucumatz; entonces conferenciaron sobre la vida y la claridad, cómo se hará para que aclare y amanezca, quién será el que produzca el alimento y el sustento.

-¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que esta agua se retire y desocupe el espacio, que surja la tierra y que se afirme! Así dijeron. ¡Que aclare, que amanezca en el cielo y en la tierra! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado. Así dijeron. Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra:
- ¡Tierra!, dijeron, y al instante fue hecha.

Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas; y al instante crecieron las montañas. Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y los valles; y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie. Y así se llenó de alegría Gugumatz, diciendo:
-¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chípi-Caculhá, Raxa-Caculhá!
-Nuestra obra, nuestra creación será terminada, contestaron.

Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas. Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua…

De esta manera se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación. Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, cantiles (víboras), guardianes de los bejucos. Y dijeron los Progenitores:
-¿Sólo silencio e inmovilidad habrá bajo los árboles y los bejucos? Conviene que en lo sucesivo haya quien los guarde.

Así dijeron cuando meditaron y hablaron enseguida. Al punto fueron creados los venados y las aves. En seguida les repartieron sus moradas los venados y a las aves:
-Tú, venado, dormirás en la vega de los ríos y en los barrancos. Aquí estarás entre la maleza, entre las hierbas; en el bosque os multiplicaréis, en cuatro pies andaréis y os tendréis. Y así como se dijo, así se hizo.

Luego designaron también su morada a los pájaros pequeños y a las aves mayores:
-Vosotros, pájaros, habitaréis sobre los árboles y los bejucos, allí haréis vuestros nidos, allí os multiplicaréis, allí os sacudiréis en las ramas de los árboles y de los bejucos. Así les fue dicho a los venados y a los pájaros para que hicieran lo que debían hacer, y todos tomaron sus habitaciones y sus nidos.

De esta manera los Progenitores les dieron sus habitaciones a los animales de la tierra. Y estando terminada la creación de todos los cuadrúpedos y las aves, les fue dicho a los cuadrúpedos y pájaros por el Creador y Formador y los Progenitores:
-Hablad, gritad, gorjead, llamad, hablad cada uno según vuestra especie, según la variedad de cada uno. Así les fue dicho a los venados, los pájaros, leones, tigres y serpientes.
-Decid, pues, nuestros nombres, alabadnos a nosotros, vuestra madre, vuestro padre. ¡Invocad, pues, a Huracán, Chipi-Caculhá, Raxa-Caculhá, el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra el Creador, el Formador, los Progenitores; hablad, ínvocadnos, adoradnos!, les dijeron.

Pero no se pudo conseguir que hablaran como los hombres; sólo chillaban, cacareaban y graznaban; no se manifestó la forma de su lenguaje, y cada uno gritaba de manera diferente. Cuando el Creador y el Formador vieron que no era posible que hablaran, se dijeron entre sí:
-No ha sido posible que ellos digan nuestro nombre, el de nosotros, sus creadores y formadores. Esto no está bien, dijeron entre sí los Progenitores. Entonces se les dijo:
-Seréis cambiados porque no se ha conseguido que habléis. Hemos cambiado de parecer: vuestro alimento, vuestra pastura, vuestra habitación y vuestros nidos los tendréis, serán los barrancos y los bosques, porque no se ha podido lograr que nos adoréis ni nos invoquéis. Todavía hay quienes nos adoren, haremos otros seres que sean obedientes. Vosotros, aceptad vuestro destino: vuestras carnes serán trituradas. Así será. Ésta será vuestra suerte. Así dijeron cuando hicieron saber su voluntad a los animales pequeños y grandes que hay sobre la faz de la tierra.

Así, pues, hubo que hacer una nueva tentativa de crear y formar al hombre por el Creador, el Formador y los Progenitores.
-¡A probar otra vez!

Ya se acercan el amanecer y la aurora; ¡hagamos al que nos sustentará y alimentará! ¿Cómo haremos para ser invocados para ser recordados sobre la tierra? Ya hemos probado con nuestras primeras obras, nuestras primeras criaturas; pero no se pudo lograr que fuésemos alabados y venerados por ellos. Probemos ahora a hacer unos seres obedientes, respetuosos, que nos sustenten y alimenten.

Para esto tuvieron varios intentos:

Hicieron al hombre de barro, pero éste no se podía sostener, no podía andar ni multiplicarse, entonces lo deshicieron.

Luego trataron con la madera, lo cual fue un gran avance, ya que hablaban y se multiplicaban, pero estos no tenían memoria (no podrían recordar a su creador), caminaban sin rumbo y andaban a gatas. Estos fueron los primeros que habitaron la faz de la tierra, pero con el diluvio creado por el corazón de cielo éstos murieron. Los que se salvaron se escondieron y se convirtieron en Gnomos.

Luego de tzite se hizo el hombre y la mujer de espadaña, pero estos no pensaban ni hablaban. Fueron aniquilados con resina y fueron desfigurados por las piedras de moler. Esto fue en castigo por no haber pensado ni en su madre, ni en su padre.

Poco faltaba para que el Sol, la Luna y las estrellas aparecieran sobre los creadores cuando descubrieron lo que en verdad debía entrar en la carne del Hombre. El Yac, Utiu, Quel y Hoh fueron los que trajeron la comida para la formación del hombre. Esta comida se convirtió en sangre, y así entro el maíz por obra de los progenitores.

Los hombres que fueron creados fueron cuatro: Balam-Quitze, Balam-Acab, Mahucutah y Iqui-Balam. Estos son los nombres de nuestras primeras madres y padres, hombres de maíz.”





Fuente: Lic. M. Antonio Garavito, Wikipedia

viernes, agosto 06, 2010

EL POPOL VUH

Primera página del manuscrito del Popol Vuh,
guardado en la Biblioteca Newberry, Chicago,
Colección Ayer



Nuestras leyendas mayas son valiosas herencias verbales las cuales surgieron principalmente después de la conquista española. Como guatemalteca y mujer de maíz me emociona divulgar el Popol Vuh, el Libro Sagrado de los Mayas. Lamentablemente a quienes nos interesa ahondar en su historia debemos leer e investigar por varios medios para informarnos, ya que en las escuelas se da a conocer muy poco al respecto. Siendo fundamental para nuestra cultura, deberíamos estar empapados del tema antes de hablar, de leer y de estudiar cualquier otro libro, y aún con el paso del tiempo deberíamos volver a nuestro Popol Vuh.

Muchos de los estudiosos aceptan que fue escrito por los mayas en la época prehispánica y que contiene mitos originalmente contados. Para ello algunos arqueólogos se han esforzado en encontrar las narraciones del Popol Vuh en las estelas mayas del período prehispánico, otros aseguran que fue escrito en lengua maya con caracteres latinos con base en la tradición oral.

En el idioma quiché Popol se refiere a reunión, comunidad, casa común, junta, y Vuh significa libro. Su traducción quiché es "Libro del Consejo", incluye una serie de leyendas mayas, las cuales más que históricas tienen valor e importancia religioso. Es una narración que explica en su profunda estructura el origen del mundo, la civilización y los diversos fenómenos que ocurren en la naturaleza. Concreta el movimiento frente a lo estático, el discurso y el silencio, el ser y la nada, el enigma de la vida y la muerte. Y de manera especial un culto al tiempo, que condujo a los mayas a grandes descubrimientos, como el calendario, más perfecto que el gregoriano y la concepción del cero antes que los indostanos lo introdujeran en Europa.

El pensamiento popolvuhiano construye el mundo desde el mito, en donde los signos arcaicos se pierden entre la bruma de lo sacro y los ritmos de una óptima poesía. El mito, el arte y la ciencia en sus orígenes, no son una copia exacta de las cosas y los fenómenos de la naturaleza, sino nacen de una vivencia y elaboración del ser humano, en busca de sus símbolos y sus significados. Constituye un documento histórico y retrospectivo, único en la historia universal. Describe los sucesos acaecidos en diversas épocas y etapas etnológicas y la autenticidad del código se apoya en la etnografía y la arqueología.

Uno de los conceptos más importantes de este proceso es que el Héroe Civilizador de los mayas quichés era redentor e hijo de un Ser Supremo que nació por partenogénesis.

El Popol Vuh se puede incorporar a lo oculto o misterioso del mito que es como el sueño, la poesía y la utopía, un fenómeno humano donde se ligan lo primario y lo secundario, lo latente y lo manifiesto, la ficción y la verdad.






Fuentes: Jaime Barrios, Lic. Antonio Garavito, Wikipedia

sábado, julio 24, 2010

LEYENDAS MAYAS

La riqueza cultural de un pueblo permite una diversidad de leyendas. Guatemala posee una basta colección de leyendas y mitos, entre ellas las mitológicas, que son cimiento de la cultura y civilización Maya, cultura que ha sido de gran importancia para la humanidad, pues a ella debemos grandes aportaciones.

A continuación,  dejo una de tantas historias mayas que han trascendido en el país y que va encadenada hoy en día, a uno de los fenómenos naturales que se producen sobre las aguas del Lago de Atitlán. Se dice que que todos los días, a eso de las cinco de la tarde, una densa bruma cubre el lago y el oleaje se vuelve cada vez más feroz, es cuando se forman los xocomiles, pequeños remolinos con tal fuerza, capaces de hundir cualquier embarcación que se disponga navegar sus aguas a esa hora. Según la leyenda, esto sucede por obra de los dioses, quienes asi lo dispusieron para que las almas de dos jóvenes príncipes se amen en la más pura intimidad.


XOCOMIL

Bastó una mirada de fuego y sus corazones trepidaron al mismo son.

Aquella noche, siguiendo el murmullo de la voz del viento emprendía el viaje Utzil, príncipe cakchiquel, apuesto mancebo, valiente guerrero, sin más avíos que su arco y la misión de glorificar a su pueblo: con sus flechas, desgranar una mazorca haría mientras ésta en el aire estuviese suspendida, rito que en honor a Tohil1 celebraban los quichés.

Días de fatiga y soledad soportó durante la travesía. Dirigió sus pasos hacia Quiscap, un cristalino riachuelo, pues la sed malograr los designios de los dioses urdía. ¡Oh infortunio! de aquellas aguas limpias y frescas no quedaba más que lodo fétido y nauseabundo; aquel hombre que jamás había llorado ese día dejó caer una lágrima de desesperación y ansiedad más amarga que las flores de pito.

Desplomado sobre la tierra, de cara al cielo, un dulce y apacible sueño le envolvía. Fue entonces cuando apareció Chamalcan2 llevando un ánfora preciosa cuyo contenido era un delicioso líquido blanquecino y aromado el cual le hizo beber hasta la última gota. Despertóse poseído de una fuerza y de un poder extraño y decidió continuar su éxodo. Entre matorrales escuchó un lamento quejumbroso y triste, era un pobre caimán que como él horas antes moría de sed. Compadecido Utzil, le tomó en sus brazos depositándolo luego en las aguas del charco lodoso, las que al instante se tornaron azules y cristalinas creciendo de forma inusitada.

Llegó entonces a Kumarkaaj3, oró al dios del Sol y encaminó sus pasos al Palacio del Ajau Porón4 su corazón se excitaba al pensar en su amada Zacar, princesa quiché, la más bella de las orquídeas que brotan en los chaajs5 quicheleros.

Con el amanecer da inicio la ceremonia; todo el pueblo se reúne en el Palacio, nadie se percata de las miradas enardecidas de Utzil mismas que son retribuidas por los ojos de la hermosa virgen, a excepción de Chojinel, quien amaba a Zacar sin ser correspondido y furioso les veía. La danza inicia y los arqueros una fila forman, cada uno debe entregar una flecha a Utzil. Ajau Porón lanza al aire la mazorca, trece flechas sin granos la dejarían. Doce flechas cayeron sobre ella haciéndola bailar en los aires, la última la llevaba su rival Chojinel, quien en lugar de dársela a Utzil la deja caer al suelo.

Ciego de cólera el joven cakchiquel recogió la flecha hundiéndola luego en el pecho a Chojinel. El pueblo y los Ajaus pedían la vida del imprudente extranjero que se había atrevido a ofender a los dioses. En medio de la trifulca, Utzil saltó a la tribuna y tomó entre sus brazos a Zacar, huyendo para siempre.

Al llegar al final del territorio quiché se topó con un inconveniente, el desierto que había atravesado días antes ya no existía, en su lugar se encontraba ahora un lago de aguas verdes. A punto de lanzarse al agua iban cuando apareció el caimán, cuya sed calmó aquel día, éste ofreció su lomo para llevarlos a la otra ribera. Zacar y él no podían navegar sobre tan original embarcación. Ocultó a su amada en una caverna y fue en busca de una barca al otro lado del lago.

Volvió con el alba ambarina tripulando una canoa adornada con musgo y flores. Se dirigió a la gruta y grande fue su sorpresa al encontrar solamente los despojos de la doncella que la noche anterior había sido devorada por los coyotes. Loco de dolor,  sintió haber perdido para siempre el único eslabón que lo ataba a la vida, tomó los restos de Zacar sobre los que depositó sus besos. Llevó el cadáver hasta el picacho de la más alta cumbre y se arrojó a las aguas del lago que ese día estuvieron más verdes.

No hubieron más guerras entre quichés y cakchiqueles gracias al sacrificio de amor de los jóvenes príncipes. El Corazón del Cielo premió sus almas convirtiéndolas en viento ¡Vuelvan lustras almas a ese lago, porque ése es su reino! -dijo.

Desde entonces cuando Utzil a la hora del crepúsculo persigue a Zacar, sopla en el Lago de Atitlán un viento que juguetea con sus aguas al que los cakchiqueles llaman Xocomil6. Los dioses han dispuesto que dicho viento haga naufragar las embarcaciones para que sus tripulantes no puedan ser testigos de las íntimas y dulces horas de amor de Utzil y Zacar.



1 Tohil: dios del fuego creador.
2 Chamalcan: dios murciélago.
3 Kumarkaaj: señorío quiché.
4 Ajau Porón: sacerdote quiché.
5 chaaj: pino hembra.
6 Xocomil: viento fuerte que sopla sobre las aguas.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...