Las riquísimas tradiciones guatemaltecas ligadas al nacimiento de Cristo son múltiples y festivas. De hecho, el mes de diciembre en general es prodigo de fiestas conmemorativas a la Virgen. Además de Concepción, Guadalupe, Candelaria y la misma del Misterio de los Nacimientos. Lo importante es que en cada pueblo y en cada raza gira la vida en torno a sus creencias religiosas y muy especialmente a lo que se refiere a la consecución de la vida, a la muerte y al más allá. Por ello, poseen individualmente su propia fisonomía y su particular manera de manifestar sus impulsos espirituales, el amor, el temor y sobre todo su concepción de la divinidad. Ahora bien, en cada pueblo y en cada nación, existe también el orgullo de sus propios valores, y ostenta afanosamente su personalidad religiosa, con el deseo implícito de prologarla sobre el futuro. Es por ello que el guatemalteco persevera en su devoción a María y lo expresa de la forma más sincera y honesta, que además entraña una gran sencillez de espíritu. Ojalá las nuevas generaciones sepan conservar las viejas tradiciones para legarlas a su vez a la posteridad, porque en ellas es donde el espíritu auténticamente guatemalteco se va a prolongar. Daré inicio con esta recopilación de costumbres dicembrinas de manera cronológica:
QUEMA DEL DIABLO

Origen y significado central de la fiesta
La Quema del Diablo en Guatemala se parece a una quema de fogatas que hacen en Italia y otra en España. Pero en este país centroamericano dichas fogatas tienen su propia personalidad la cual da Fe en la Virgen de Concepción.
Según el Lic. Celso Lara, el diablo ha sido siempre una figura de primer orden en la tradición popular guatemalteca. Está presente en cuentos, leyendas, teatro, oraciones, bailes y multitud de tradiciones que se entroncan y modifican con expresiones propias del mundo prehispánico indígena, pero guatemaltecas por derecho propio. Una de las más significativas y originales, pues sólo se reporta en Guatemala, es la Quema del Diablo.

Otra versión que vincula aún con mayor fuerza la fiesta de la Quema del Diablo al Día de Concepción es la de los fogarones que se hacían para iluminar la procesión de la Virgen que salía del pueblo de Concepción Las Lomas y que llegaba a San Pedro. Ambos, en los viejos tiempos, constituían pueblos independientes que abastecían a la ciudad y que hoy constituyen parte de ella. El primero es parte de la zona 5 y el segundo de la 15.
La postura ecológica

Devolvamos la pureza de las tradiciones para que perduren. Incentivemos a los más pequeños a perseverar en esta riqueza cultural que tanto distingue al país. Prolonguemos esta bonita y alegre tradición de la quema del diablo, sin afectar al medio ambiente. En palabras de nuestro Alcalde Capitalino “Tú eres la ciudad” evitemos dar una mala imagen de nuestra Guatemala al mundo.
Tradición Oral
No podían faltar los cuentos de miedo narrados por los abuelitos mientras se degusta de la rica merienda. Basta imaginar la rueda de niños sentados en el suelo prestando atención a los ademanes del cuentista, y disfrutar de los brincos de susto que éstos pegaban al menor ruido alrededor. Les dejo una pequeña historia en relación a la quema del diablo:
EL DIABLO BURLADO: Le voy a contar lo que le paso al diablo un siete de diciembre. Teníamos en la casa todavía a mi abuelita. Nosotros vivíamos en el barrio de La Ermita, en la Calle de la Esperanza. Todos los días la viejita, que era una cucaracha de iglesia, iba a misa a ver a nuestro amo ¡como era tan católica! El día de la Quema del Diablo mi abuelita y todos nosotros habíamos reunido cuanto chirivisco y hojas secas encontramos en la casa. El siete la viejita mandó a mis sobrinos a recoger chiriviscos al Potrero de Corona. Así lo hacia todos los años. A las seis de la tarde en punto encendió el fogarón y empezó a echar agua bendita por todas partes gritando: ¡Demonio maldito, salí de donde estás escondido, y ándate al infierno! Pues va a ver usted, que dice mi abuelita que de un rincón de su cuarto salió el diablo y se le fue encima, entonces ella como no tenía con qué defenderse se sacó el rosario del pecho y se lo tiro al diablo y le quebró una canilla. Cojeando entonces el pobre diablo, con la cola entre las patas, salió corriendo y se tiró a la fogata que habían hecho. Yo le digo la verdad, por Diosito que sí: Vi a un señor peludo que pasó cerca de mí y se tiró al fuego, dejando una hedentina a azufre. Al ratito salió mi abuelita dando gritos y bajando todos los santos de la corte celestial, estaba muy asustada. El pobre diablo, para variar, salió jodido en su día.
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