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jueves, julio 12, 2012



LA AVENTURAS DE JUNAJPÚ E IXBALANQUÉ

EL POPOL VUH

Hace ya más de 250 años fue encontrado en los polvorientos archivos del convento de Chichicastenango un viejo libro llamado Popol Vuh. El Popol Vuh ha sido comparado por lo eruditos, con las obras de mayor aliento épico, entre ellas: La Ilíada y La Odisea, el Mío Cid, El Ramayana y La Eneida.  Para Guatemala, y para toda América, el Popol Vuh representa uno de sus valores culturales más extraordinarios.

El Popol Vuh, llamado también Libro Nacional de los Quichés, relata, en lengua quiché, las historias más antiguas de los primeros habitantes de Guatemala, cuyos descendientes fundaron uno de los imperios más poderosos del mundo, el Imperio Maya.

Esas historias fueron contadas de boca en boca y de generación en generación, hasta que por fin fueron recogidas en el Popol Vuh, sin que se sepa con seguridad quién lo escribió, ni en qué época lo hicieron.

Entre las más hermosas historias del Popol Vuh se encuentran las que narran las aventuras de dos muchachos héroes quienes, gracias a su valor e ingenio, lograron vencer a los representantes del mal, y hoy en honor al noble escritor guatemalteco Adrián Ramírez Flores, quien es el autor de éste material, quiero dejarlas plasmadas en este espacio con el propósito de crear el interés por conocer la obra original; acrecentar el amor por la raíz indígena de nuestra nacionalidad y fomentar el afán que pueda conducirnos a la integración social de Guatemala.

"Los pueblos –como la Ceiba- deben hundir profundamente la raíz en su tierra ancestral para crecer frondosos, y perdurar." Adrián Ramírez Flores

Espero, pues, encuentren fascinante esta lectura.


I
CORAZÓN DEL CIELO
Cuenta el Popol Vuh que, en los primeros tiempos, Corazón del Cielo ordenó que las aguas que cubrían la superficie de la tierra se retiraran para formar los mares, los lagos y los ríos.

Al retirarse las aguas aparecieron los valles y las montañas, y la tierra se fue cubriendo de hermosos bosques y de selvas de gigantes árboles amarrados con bejucos.

Mas todo estaba quieto y silencioso, como muerto. Corazón del Cielo, entonces, ordenó que los peces poblaran las aguas y fuesen los guardianes de mares, lagos y ríos.

-Y tú ¡Oh, bestia salvaje!- dijo Corazón del Cielo con su voz de trueno y relámpago, habitarás los barrancos, beberás en las pozas de los ríos y dormirás en las cuevas y en los matorrales.

Luego, Corazón del Cielo ordenó que las serpientes fuesen guardianas de los bejucos, que los pájaros construyeran sus nidos en los árboles y fuesen los guardianes de los bosques.

Como lo ordenó Corazón del Cielo, así se hizo. Y así terminó el gran silencio de la Naturaleza que, desde entonces, ríe con el agua clara de los arroyos brincando entre las piedras; canta con la dulzura de los pájaros y llora cuando el viento corre por los bosques y los cañaverales.


II
LOS SERES DEL MAL

En aquellos primeros tiempos existieron dos grandes personajes, ellos eran Vucub-Guacamayo y Gigante de la Tierra. Eran muy poderosos, pero hacían mal uso de su poder, por lo que despertaron la ira de Corazón del Cielo.

Vucub-Guacamayo, por ejemplo, era muy vanidoso. Tenía los dientes de perlas y su resplandor era muy grande, por ello, Vucub-Guacamayo creyó ser más poderosos que los mismos astros.

-Yo soy el Sor. Yo soy la Luna, decía. Y todo era vanidad en Vucub-Guacamayo.

Gigante de la Tierra, a su vez, era fuerte. Pero su fuerza la usaba para hacer el mal. Con frecuencia sacudía las montañas provocando grandes terremotos, y cuando los árboles caían arrancados de raíz y cuando todos los seres huían aterrorizados, Gigante de la Tierra se reía a carcajadas y con ello sacudía con más fuerza la tierra.

Vucub-Guacamayo y Gigante de la Tierra era, pues, dos seres muy poderosos, pero dedicados a practicar el mal. Por eso Corazón del Cielo dispuso destruir el gran poder que les había concedido.


III
LOS DOS HÉROES

La destrucción de los poderosos personajes del mal fue encomendada a dos valerosos jóvenes, Junajpú e Ixbalanqué.

Junajpú e Ixbalanqué había nacido en la montaña y habitaban, junto con sus abuelos, una limpia y pequeña casa construida bajo la fresca enramada de gigantescos pinos.

Desde muy niños se habían ejercitado en el manejo del arco y la flecha, pero sobre todo, en el uso de su larga cerbatana que, cargada con redondas piedras de río, era un arma mortal para enfrentarse a los más temibles enemigos.

Expertos cazadores, Junajpú e Ixbalanqué, poseían astucia y valor y muchas veces, en sus correrías, habían tenido que luchar cuerpo a cuerpo con las fieras.

Acababan de derribar a un ave en pleno vuelo, cuando Corazón del Cielo les habló ordenándoles la destrucción de Vucub-Guacamayo y de Gigante de la Tierra.

-A partir de este instante, dijo Corazón del cielo, estáis bajo mi protección y la de todos los seres creados por mí. Vuestra fuerza e ingenio crecerán frente al peligro y vuestras cerbatanas, a partir de hoy, poseerán un poder mágico que yo os concedo.

Así habló Corazón del Cielo con su voz de trueno y relámpago, y Junajpú e Ixbalanqué obedecieron.

Regresaron a su hogar. Se despidieron de sus abuelos y marcharon en busca de Vucub- guacamayo y de Gigante de la tierra para procurar su destrucción.


IV
LA DESTRUCCIÓN DE VUCUB-GUACAMAYO

Durante muchos días con sus noches, marcharon Junajpú e Ixbalanqué a través de montañas y valles. Cruzaron selvas donde los bejucos colgaban de las ramas de los árboles como extrañas y amenazadoras serpientes, hasta que por fin descubrieron a Vucub-Guacamayo.

Como siempre, Vucub-Guacamayo se complacía en admirar, a la orilla del riachuelo de agua clara, el resplandor de sus maravillosos dientes de perlas.

-Soy más brillante que el Sol y que la Luna- decíase Vucub-Guacamayo, inclinándose ante el espejo claro del riachuelo.

Al cabo de cierto tiempo, Vucub-Guacamayo se apartó de aquel lugar y se dirigió en busca de un árbol de nance para comer de aquellos frutos que eran su alimento preferido.

Dispuesto estaba a darse un atracón de la deliciosa fruta cuando Junajpú, soplando su cerbatana, lo derribó de un certero bodocazo en la quijada.

Aturdido, pero lleno de ira terrible, Vucub-Guacamayo se levantó y al ver a los dos héroes, se lanzó con ellos, los derribó y de un tirón formidable arrancó uno de los brazos de Ixbalanqué, escapando luego entre los árboles del bosque.

Junajpú levanto a Ixbalanqué y con un ungüento mágico le calmo los dolores. Luego marcharon siguiendo las huellas de Vucub- Guacamayo para terminar con su poder y recuperar el brazo de Ixbalanqué.

Encontraron a Vucub-Guacamayo recostado contra el gigantesco tronco de una ceiba, quejándose del dolor de sus dientes.

Junajpú e Ixbalanqué adoptaron la forma de dos ancianos y acercándose a Vucub, le preguntaron qué le aquejaba.

-¡Ay, ay! –respondió Vucub-. Unos muchachos malvados me han aflojado mis lindos dientes.

-Nosotros podemos curarte- dijeron los ancianos. Somos curadores de dientes –agregaron.
-¡Ay, ay! Curadme pronto- respondió Vucub, y se tendió sobre la yerba con los ojos cerrados por el dolor.

Junajpú e Ixbalanqué no esperaron más. Acercándose procedieron a sacarle uno a uno, todos los dientes y lo hacían de tal manera, que Vucub ya no sentía dolor, sino un desfallecimiento agradable.

Extraídos los dientes de maravillosas perlas, Junajpú e Ixbalanqué los sustituyeron por granos blancos de maíz e instantáneamente, Vucub-Guacamayo perdió su maravilloso resplandor y con ello perdió todo su poder.

Junajpú recuperó el brazo de Ixbalanqué  y con el ungüento mágico se lo puso de nuevo. Luego de lo cual, se marcharon los dos héroes en busca de Gigante de la Tierra, para así terminar la misión que les había sido encomendada.

Continuará…



sábado, agosto 07, 2010

LA CREACIÓN DEL MUNDO SEGÚN LOS MAYAS


Fragmento del manuscrito del Popol Vuh.

"Ésta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo. Ésta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía. No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión. No había nada junto, que hiciera ruido, ni cosa alguna que se moviera, ni se agitara, ni hiciera ruido en el cielo. No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia. Solamente había inmovilidad y silencio en la oscuridad, en la noche. Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad. Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules.

Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la oscuridad, en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz. Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento. Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre. Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la claridad en acción del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el Corazón del Cielo, que se llama Huracán.

El primero se llama Caculhá Huracán. El segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es Raxa-Caculhá. Y estos tres son el Corazón del Cielo. Entonces vinieron juntos Tepeu y Gucumatz; entonces conferenciaron sobre la vida y la claridad, cómo se hará para que aclare y amanezca, quién será el que produzca el alimento y el sustento.

-¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que esta agua se retire y desocupe el espacio, que surja la tierra y que se afirme! Así dijeron. ¡Que aclare, que amanezca en el cielo y en la tierra! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado. Así dijeron. Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra:
- ¡Tierra!, dijeron, y al instante fue hecha.

Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas; y al instante crecieron las montañas. Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y los valles; y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie. Y así se llenó de alegría Gugumatz, diciendo:
-¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chípi-Caculhá, Raxa-Caculhá!
-Nuestra obra, nuestra creación será terminada, contestaron.

Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas. Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua…

De esta manera se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación. Luego hicieron a los animales pequeños del monte, los guardianes de todos los bosques, los genios de la montaña, los venados, los pájaros, leones, tigres, serpientes, culebras, cantiles (víboras), guardianes de los bejucos. Y dijeron los Progenitores:
-¿Sólo silencio e inmovilidad habrá bajo los árboles y los bejucos? Conviene que en lo sucesivo haya quien los guarde.

Así dijeron cuando meditaron y hablaron enseguida. Al punto fueron creados los venados y las aves. En seguida les repartieron sus moradas los venados y a las aves:
-Tú, venado, dormirás en la vega de los ríos y en los barrancos. Aquí estarás entre la maleza, entre las hierbas; en el bosque os multiplicaréis, en cuatro pies andaréis y os tendréis. Y así como se dijo, así se hizo.

Luego designaron también su morada a los pájaros pequeños y a las aves mayores:
-Vosotros, pájaros, habitaréis sobre los árboles y los bejucos, allí haréis vuestros nidos, allí os multiplicaréis, allí os sacudiréis en las ramas de los árboles y de los bejucos. Así les fue dicho a los venados y a los pájaros para que hicieran lo que debían hacer, y todos tomaron sus habitaciones y sus nidos.

De esta manera los Progenitores les dieron sus habitaciones a los animales de la tierra. Y estando terminada la creación de todos los cuadrúpedos y las aves, les fue dicho a los cuadrúpedos y pájaros por el Creador y Formador y los Progenitores:
-Hablad, gritad, gorjead, llamad, hablad cada uno según vuestra especie, según la variedad de cada uno. Así les fue dicho a los venados, los pájaros, leones, tigres y serpientes.
-Decid, pues, nuestros nombres, alabadnos a nosotros, vuestra madre, vuestro padre. ¡Invocad, pues, a Huracán, Chipi-Caculhá, Raxa-Caculhá, el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra el Creador, el Formador, los Progenitores; hablad, ínvocadnos, adoradnos!, les dijeron.

Pero no se pudo conseguir que hablaran como los hombres; sólo chillaban, cacareaban y graznaban; no se manifestó la forma de su lenguaje, y cada uno gritaba de manera diferente. Cuando el Creador y el Formador vieron que no era posible que hablaran, se dijeron entre sí:
-No ha sido posible que ellos digan nuestro nombre, el de nosotros, sus creadores y formadores. Esto no está bien, dijeron entre sí los Progenitores. Entonces se les dijo:
-Seréis cambiados porque no se ha conseguido que habléis. Hemos cambiado de parecer: vuestro alimento, vuestra pastura, vuestra habitación y vuestros nidos los tendréis, serán los barrancos y los bosques, porque no se ha podido lograr que nos adoréis ni nos invoquéis. Todavía hay quienes nos adoren, haremos otros seres que sean obedientes. Vosotros, aceptad vuestro destino: vuestras carnes serán trituradas. Así será. Ésta será vuestra suerte. Así dijeron cuando hicieron saber su voluntad a los animales pequeños y grandes que hay sobre la faz de la tierra.

Así, pues, hubo que hacer una nueva tentativa de crear y formar al hombre por el Creador, el Formador y los Progenitores.
-¡A probar otra vez!

Ya se acercan el amanecer y la aurora; ¡hagamos al que nos sustentará y alimentará! ¿Cómo haremos para ser invocados para ser recordados sobre la tierra? Ya hemos probado con nuestras primeras obras, nuestras primeras criaturas; pero no se pudo lograr que fuésemos alabados y venerados por ellos. Probemos ahora a hacer unos seres obedientes, respetuosos, que nos sustenten y alimenten.

Para esto tuvieron varios intentos:

Hicieron al hombre de barro, pero éste no se podía sostener, no podía andar ni multiplicarse, entonces lo deshicieron.

Luego trataron con la madera, lo cual fue un gran avance, ya que hablaban y se multiplicaban, pero estos no tenían memoria (no podrían recordar a su creador), caminaban sin rumbo y andaban a gatas. Estos fueron los primeros que habitaron la faz de la tierra, pero con el diluvio creado por el corazón de cielo éstos murieron. Los que se salvaron se escondieron y se convirtieron en Gnomos.

Luego de tzite se hizo el hombre y la mujer de espadaña, pero estos no pensaban ni hablaban. Fueron aniquilados con resina y fueron desfigurados por las piedras de moler. Esto fue en castigo por no haber pensado ni en su madre, ni en su padre.

Poco faltaba para que el Sol, la Luna y las estrellas aparecieran sobre los creadores cuando descubrieron lo que en verdad debía entrar en la carne del Hombre. El Yac, Utiu, Quel y Hoh fueron los que trajeron la comida para la formación del hombre. Esta comida se convirtió en sangre, y así entro el maíz por obra de los progenitores.

Los hombres que fueron creados fueron cuatro: Balam-Quitze, Balam-Acab, Mahucutah y Iqui-Balam. Estos son los nombres de nuestras primeras madres y padres, hombres de maíz.”





Fuente: Lic. M. Antonio Garavito, Wikipedia

viernes, agosto 06, 2010

EL POPOL VUH

Primera página del manuscrito del Popol Vuh,
guardado en la Biblioteca Newberry, Chicago,
Colección Ayer



Nuestras leyendas mayas son valiosas herencias verbales las cuales surgieron principalmente después de la conquista española. Como guatemalteca y mujer de maíz me emociona divulgar el Popol Vuh, el Libro Sagrado de los Mayas. Lamentablemente a quienes nos interesa ahondar en su historia debemos leer e investigar por varios medios para informarnos, ya que en las escuelas se da a conocer muy poco al respecto. Siendo fundamental para nuestra cultura, deberíamos estar empapados del tema antes de hablar, de leer y de estudiar cualquier otro libro, y aún con el paso del tiempo deberíamos volver a nuestro Popol Vuh.

Muchos de los estudiosos aceptan que fue escrito por los mayas en la época prehispánica y que contiene mitos originalmente contados. Para ello algunos arqueólogos se han esforzado en encontrar las narraciones del Popol Vuh en las estelas mayas del período prehispánico, otros aseguran que fue escrito en lengua maya con caracteres latinos con base en la tradición oral.

En el idioma quiché Popol se refiere a reunión, comunidad, casa común, junta, y Vuh significa libro. Su traducción quiché es "Libro del Consejo", incluye una serie de leyendas mayas, las cuales más que históricas tienen valor e importancia religioso. Es una narración que explica en su profunda estructura el origen del mundo, la civilización y los diversos fenómenos que ocurren en la naturaleza. Concreta el movimiento frente a lo estático, el discurso y el silencio, el ser y la nada, el enigma de la vida y la muerte. Y de manera especial un culto al tiempo, que condujo a los mayas a grandes descubrimientos, como el calendario, más perfecto que el gregoriano y la concepción del cero antes que los indostanos lo introdujeran en Europa.

El pensamiento popolvuhiano construye el mundo desde el mito, en donde los signos arcaicos se pierden entre la bruma de lo sacro y los ritmos de una óptima poesía. El mito, el arte y la ciencia en sus orígenes, no son una copia exacta de las cosas y los fenómenos de la naturaleza, sino nacen de una vivencia y elaboración del ser humano, en busca de sus símbolos y sus significados. Constituye un documento histórico y retrospectivo, único en la historia universal. Describe los sucesos acaecidos en diversas épocas y etapas etnológicas y la autenticidad del código se apoya en la etnografía y la arqueología.

Uno de los conceptos más importantes de este proceso es que el Héroe Civilizador de los mayas quichés era redentor e hijo de un Ser Supremo que nació por partenogénesis.

El Popol Vuh se puede incorporar a lo oculto o misterioso del mito que es como el sueño, la poesía y la utopía, un fenómeno humano donde se ligan lo primario y lo secundario, lo latente y lo manifiesto, la ficción y la verdad.






Fuentes: Jaime Barrios, Lic. Antonio Garavito, Wikipedia
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