viernes, julio 22, 2011

Rigoberta Menchú

Rigoberta Menchú Tum
Activista de los derechos humanos de Guatemala
Ha destacado internacionalmente por sus esfuerzos
para hacer vales los derechos de los pueblos indígenas.

Rigoberta Menchú nació el 9 de enero de 1959, en la aldea Laj Chimel de San Miguel Uspantán, Quiché. Proveniente de una numerosa familia campesina de la etnia indígena maya-quiché. Su infancia y su juventud estuvieron marcadas por el sufrimiento de la pobreza, la discriminación racial y la violenta represión con la que las clases dominantes guatemaltecas trataban de contener las aspiraciones de justicia social del campesinado.

Varios miembros de su familia, incluida su madre, fueron torturados y asesinados por los militares o por la policía paralela de los «escuadrones de la muerte». Su padre murió con un grupo de campesinos que se encerraron en la Embajada de España en un acto de protesta, en 1980, cuando fue incendiado el local quemando vivos a los que estaban dentro.

Mientras sus hermanos optaban por unirse a la guerrilla, Rigoberta Menchú inició una campaña pacífica de denuncia del régimen guatemalteco y de la sistemática violación de los derechos humanos de que eran objeto los campesinos indígenas, sin otra ideología que el cristianismo revolucionario de la «teología de la liberación»; ella misma personificaba el sufrimiento de su pueblo con notable dignidad e inteligencia, añadiéndole la dimensión de denunciar la situación de la mujer indígena en Hispanoamérica.

Para escapar a la represión se exilió en México, donde publicó su autobiografía en 1983; recorrió el mundo con su mensaje y consiguió ser escuchada en las Naciones Unidas. En 1988 regresó a Guatemala, protegida por su prestigio internacional, para continuar denunciando las injusticias.

En 1992 la labor de Rigoberta Menchú fue reconocida con el Premio Nobel de la Paz, coincidiendo con la celebración oficial del quinto centenario del descubrimiento de América, a la que Rigoberta se había opuesto por ignorar las dimensiones trágicas que aquel hecho tuvo para los indios americanos. Su posición le permitió actuar como mediadora en el proceso de paz entre el Gobierno y la guerrilla iniciado en los años siguientes.

Cronología de sucesos

1979, fue miembro fundadora del Comité de Unidad Campesina CUC. Durante el conflicto armado perdió a su hermano Patrocinio, quien fue secuestrado.

1980, fue incendiada la Embajada de España en Guatemala y su padre Vicente Menchú murió junto a otras 36 personas en ese incidente. Su madre Juana Tum fue secuestrada. Posteriormente, también perdió a su hermano Víctor. Estos acontecimentos la impulsaron a buscar justicia por medio de la denuncia internacional.

1981, desde joven participó en actividades a favor de los pueblos indígenas. Salió a México por exilio, allí denunció el genocidio en Guatemala y luchó por la dignificación de los pueblos indígenas.

1982, empezó a participar anualmente en las diversas sesiones de la comisión de los Derechos Humanos y en la Comisión de Prevención de las Discriminaciones y Protección de las Minorías de la ONU.

1988, regresó a Guatemala.

1992, ganó el Premio Nobel de la Paz. Se convirtió en la mujer más joven que ha recibido este reconocimiento.

1993, se integró a las Asambleas Generales del Organismo Mundial.

1998, se casó con Ángel Canil y es madre de un niño.

1996, participó en la firma de los Acuerdos de Paz en Guatemala y fue Embajadora de Buena Voluntad de la ONU y la UNESCO.

En los pasados comicios del 2007 y en este actual del 2011, participa como aspirante a la Presidencia de Guatemala.

Algunas de sus obras
• Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia.
• La nieta de los Mayas.

Premios
1990, Educación para la Paz, UNESCO.
1992, Premio Nobel de la Paz.
1996, Doctorado Honoris Causa, USAC.
1996, Embajadora de Buena Voluntad, UNESCO.
1996, Legió de Honor en Máximo Grado de Comandante (Francia).
1998, Príncipe de Asturias, Cooperación internacional.

Fragmento de su obra: 'Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia'
"Yo, no sé, cada vez que cuento esto, no puedo aguantar las lágrimas porque para mí es una realidad que no puedo olvidar."


Fuente: Biografía y Vidas; Fascículos de Prensa Libre.

Dr. Aldo Castañeda

Dr. Aldo R. Castañeda
Las múltiples contribuciones del Dr. Aldo Castañeda a la cirugía cardiovascular pediátrica, en particular a la corrección de enfermedades cardíacas congénitas en el neonato, justifican el título honorífico de pionero, líder respetado y gran innovador. Su reputación como maestro de cirugía y la dedicación a sus alumnos asegura la continuidad de su trabajo y de su filosofía. Su influencia como cirujano magistral, gran estudioso y humano sobresaliente durará a través de futuras generaciones de sus profesionales. Su dedicación durante toda su vida a tratar a niños con enfermedades congénitas del corazón, hasta después de su llamado " retiro" en Guatemala, su trabajo ad honorem a tiempo completo, su perseverancia, adaptabilidad, tolerancia y humanidad son todas cualidades que contribuyeron al desarrollo y éxito de su excelente programa para cirugía cardiovascular establecido en Guatemala, que posiblemente no representa el pináculo de sus logros, pero seguramente es una de las contribuciones más humanitarias de este gran hombre.


Aldo Castañeda nació en Nervi, cerca de Génova, Italia, el 17 de julio de 1930. Su madre, Isabel Heuberger, era de Nicaragua, y su padre, Ricardo Castañeda Palacios, de Guatemala. En 1935, la familia se trasladó a Munich, donde su padre estudió medicina. Aldo comenzó la primaria en Munich en 1936. Cuando la Segunda Guerra Mundial comenzó en 1939, la condición de la familia como ciudadanos guatemaltecos los convirtió en extranjeros enemigos, así que no se les permitió salir de Alemania. En 1944, su hogar fue completamente destruido durante un ataque aéreo. Los difíciles años de guerra, especialmente viviendo bajo el gobierno totalitario del Nazismo, impactaron profundamente la subsecuente visión de la vida del Dr. Castañeda.

El pasó un año más en el Landschulheim en Schoendorf, una escuela en Bavaria ampliamente reconocida por su excelencia académica. Entonces, después de una corta primera visita a Guatemala en 1948, regresó a Europa y asistió al Institut auf dem Rosenbert en St. Gallen, Suiza, donde completó sus estudios de nivel medio. Se graduó en 1950, obteniendo también el Oxford School Certificate.

El riesgo de una tercera guerra mundial convenció a su familia de salir de Europa. En 1951, por esa razón, Aldo regresó a Guatemala, donde estudió medicina en la Universidad de San Carlos de Guatemala, la única escuela de medicina en el país en ese tiempo. Desde su segundo año de medicina, hasta que se graduó, fue nombrado el mejor alumno de medicina de cada año. En enero de 1958, después de recibir su título médico, se le concedió el Premio Justo Rufino Barrios como el más sobresaliente estudiante de la Universidad.

Su vida como cirujano
Fue en 1954, que cirujanos en la universidad de Minnesota primero ejecutaron cirugía de corazón abierto usando (circulación cruzada controlada) y poco tiempo después, en 1956, comenzaron el uso clínico de oxigenadores artificiales de su propio diseño. Durante 1956 y 1957, mientras era todavía estudiante de medicina el Dr. Castañeda hizo una serie de estudios experimentales, bajo la guía de Eduardo Lizarralde, un profesor de cirugía y jefe de los laboratorios de cirugía experimental de la Facultad de Medicina en la Universidad de San Carlos. Los experimentos, esencialmente consistieron en poner en perros by-pass cardiopulmonares, usando una bomba sigma-motor y un oxigenador burbuja. Este estudio se volvió el tema de su tesis de graduación.

Considerando los años en que estos estudios fueron ejecutados; estos estudios sobre cirugía de corazón abierto revelaron extraordinaria visión para alguien trabajando en una escuela de medicina en América Central.

Después de su internado en Guatemala, Aldo Castañeda aplicó a la universidad de Minnesota para una residencia general u en cirugía cardiotoráxica. Fue allí que C. Walton Lillehei y Richard Varco habían establecido el primer programa de adiestramiento académico en la nueva rama de cirugía de corazón abierto.

A Aldo Castañeda lo aceptaron inicialmente por un período de prueba por un año. En seis meses, sin embargo, se le ofreció un puesto para la duración del programa académico. Al final de su primero año de residente, el jefe del departamento Owen H. Wangensteen, invitó a Aldo a trabajar en su laboratorio experimental, ofreciéndole una oportunidad poco común de ser iniciado en investigación científica en uno de los laboratorios de investigación de vanguardia en el mundo.

En 1963, completó sus estudios para obtener una Maestría en Bioquímica, y en 1964 se convirtió en Doctor en Filosofía, en Fisiología y cirugía experimental. Ese mismo año, completó su especialización en cirugía y se le designó instructor del Departamento de Cirugía en la Universidad de Minnesota. Durante los próximos años, debido a sus habilidades sobresalientes como cirujano, investigador y maestro, su brillante carrera académica avanzó rápidamente, y fue designado Profesor de Cirugía en la Universidad de Minnesota en 1970.

En octubre de 1972, Aldo se convirtió en Profesor de Cirugía en la Escuela de Medicina de Harvard y en 1981 se convirtió en Cirujano en Jefe del Hospital de Niños de Boston. En 1975 se convirtió en El Profesor "William E. Ladd" de Cirugía de Niños en la Escuela de Medicina de Harvard. Sirvió en esos puestos hasta 1994, cuando se retiró después de 38 años de prominencia mundial en cirugía cardiaca pediátrica.

Contribuciones a cirugía del corazón
Las contribuciones del Dr. Castañeda a la cirugía cardiaca pediátrica son notables, y están muy bien documentadas en sus más de 400 artículos científicos y dos libros. Desde sus primeros experimentos en 1956, su investigación progresivamente se enfocó más en temas cardiovasculares. La creencia general en los años de 1960 era que los elementos formados en la sangre de niños pequeños no podrían aguantar los efectos dañinos de un bypass cardiopulmonar. A pesar de estas dudas, el Dr. Castañeda dedicó una gran parte de su investigación temprana en la Universidad de Minnesota a explorar, primero, los efectos del bypass cardiopulmonar en las propiedades fisiológicas y funcionales de células rojas y blancas, y segundo, los efectos de substancias polibásicas en la carga eléctrica superficial de las células rojas.

Sus estudios demostraron que 2 horas de bypass cardiopulmonar tenían un mismo efecto en perritos que pesaban 2 kilogramos que sobre un animal adulto. Exploración de función pulmonar en estos animales dieron resultados similares.

Estos descubrimientos giraron su interés hacia corrección temprana de malformaciones cardiacas congénitas en niños. Investigó el trasplante combinado corazón-pulmón, motivado por el triste final de los muchos niños que habían desarrollado enfermedad pulmonar-vascular e irreversible a consecuencia de defectos cardiacos congénitos no tratados. Las pocas pruebas clínicas de trasplante corazón pulmón habían fallado, y algunos cirujanos creían que los pulmones denervados bilaterales eran incompatibles con la supervivencia. El Dr. Castañeda y su equipo comprendieron que los perros eran pobres sujetos para experimentos en trasplantes corazón-pulmón, porque dependen mucho de los reflejos Hering-Breuer, mucho más que los humanos. Usando monos mandriles para autólogos trasplantes bilaterales corazón pulmón, ellos probaron que supervivencia a largo plazo es posible con pulmones denervados agudamente siempre y cuando los dos nervios frénicos fueran preservados. Después, este trabajo contribuyó sustancialmente al trasplante exitoso de corazón-pulmón en los humanos.

Basado en estas experiencias, dirigió su programa cardiovascular hacia la corrección temprana de malformaciones cardiacas progresivamente más complejas en niños pequeños y neonatos. Estos esfuerzos culminaron en poder reparar exitosamente en neonatos de transposición, con o sin defecto ventricular septal, dándole gran ímpetu a la emergencia de cirugía cardiaca neonatal en la era moderna.

Su retorno a Guatemala
Después de su retiro del Hospital de niños de Boston, el Dr. Castañeda pasó casi tres años en Genolier, Suiza, buscando desarrollar una clínica para Cirugía Cardiovascular Pediátrica. Subsecuentemente, en 1997, a la edad de 67 años regresó con su esposa, Arcely Rey Rosa, a vivir a Guatemala.

En ese tiempo, la única unidad que practicaba cirugía cardiaca estaba en la ciudad de Guatemala, la capital, y estaba limitada únicamente a adultos con enfermedades cardiacas adquiridas. Varios intentos de tratar niños, fuera de los que tienen defecto atrial septal, habían fallado casi todos. Niños con malformaciones cardiacas congénitas podían ser tratados solamente viajando al exterior, una oportunidad limitada a menos del 3% de guatemaltecos. En vista de estas estadísticas, Aldo pensó que la única forma que niños con malformaciones cardiacas de familias pobres pudieran tener acceso a cuidado adecuado sería por medio de un programa local viable para cirugía cardiovascular pediátrica dedicada principalmente a este segmento mayoritario de la población.

Tomando de su gran experiencia y especialización como administrador y cirujano, comenzó su misión de formar ese programa, desarrollando tres objetivos principales. El primero fue viabilidad clínica, el segundo, entrenamiento del equipo humano necesario y eventualmente, el tercer objetivo es la investigación. Se le proveyó de espacio limitado en una unidad que servía de adultos, específicamente una sala de operaciones, 2 camas de cuidado intensivo y 6 camas en encamamiento general. Bajo estas condiciones limitadas, se llevaron a cabo más de 1000 operaciones.

El mayor impedimento para que creciera el programa era la falta de recursos financieros. En 1998, para complementar los subsidios insuficientes del gobierno, estableció la Fundación Aldo Castañeda como un instrumento para captar fondos.

Al principio del programa, el Dr. Castañeda pudo reunir los únicos 3 cardiólogos pediatras que trabajaban en Guatemala. Este grupo ha crecido hoy a 8 cardiólogos, con experiencia y especialización en ecocardiografía fetal, diagnóstico e intervensionista, diagnóstico y electrofisiología intervencional. También ha promovido el adiestramiento profesional de anestesiólogos, enfermeras y cuerpo técnico. Al principio, fue el único cirujano cardiovascular pediátrico y trabajó ad honorem para salvar a estos niños. En los últimos años ha entrenado a tres jóvenes cirujanos Guatemaltecos. Con la ayuda de la Fundación Aldo Castañeda y sin asistencia del gobierno, la Unidad Cardiovascular Pediátrica de Guatemala se ha expandido a dos salas de operaciones exclusivas, una unidad de cuidados intensivos con 6 camas, una unidad de cuidados intermedios con 4 camas y 18 camas en encamamiento.

Desde 1997 el personal que trabaja en la clínica de consulta externa ha visto a más de 20000 pacientes, y los cirujanos han operado aproximadamente 2000 niños con enfermedades cardiacas congénitas. Hoy, la Unidad de Cirugía Cardiovascular Pediátrica se ha convertido en un centro de referencia para niños con enfermedades cardiacas congénitas de el Salvador, Honduras, Nicaragua, Belice, República Dominicana y Haití.

Actividades de investigación han comenzado, y la mayoría de los estudios emprendidos subsecuentemente han sido publicados en revistas científicas de prestigio internacional. El Dr. Aldo también ha entrenado a tres jóvenes cirujanos extranjeros, además de tres miembros de su personal quirúrgico permanente. Estos cirujanos vinieron de Venezuela, El Salvador e Italia.

El maestro y el hombre
Aldo Castañeda ha influenciado profundamente las carreras de muchos jóvenes cirujanos cardiovasculares pediátricos. Su interés balanceado entre la ciencia y el arte de la cirugía, además de su empeño por la excelencia clínica, probaron ser los factores motivadores para su carrera sobresaliente. Sus logros quirúrgicos excepcionales resultaron de su técnica detallada y motivada, junto con su gran sentido de perfección estética. Ver al Dr- Aldo operar es ver a un artista trabajando, una experiencia que han gozado cientos de cirujanos que lo han visto en acción en la mesa de operaciones.

Como maestro, ha entrenado casi cien cirujanos cardiovasculares pediátricos, 44 de los cuales se han convertido en los jefes de programas de cirugía cardiovascular pediátrica alrededor del mundo.

Largo tiempo después de su retiro del liderazgo de la Escuela de Medicina de Harvard y el Hospital de niños de Boston, donde creó uno de los programas principales para cirugía cardiovascular pediátrica en el mundo, a la fecha continúa entrenando nuevas generaciones de cirujanos cardiovasculares. Sus enseñanzas continúan siendo una guía espiritual para nosotros que entrenamos por él en nuestras carreras quirúrgicas, por sus enseñanzas comprendemos claramente la importancia de mantener relaciones cordiales con todos con quienes trabajamos y especialmente la importancia de tratar a nuestros pacientes y a sus familias con humanidad y con la comprensión que todas nuestras acciones deben ser dirigidas primero y más importante, al alivio del sufrimiento humano. Sus enseñanzas son el criterio y la medida de nuestra labor diaria. Ellas han enriquecido nuestras prácticas clínicas y en todo aspecto nuestras vidas profesionales. Los valores que transmite son los regalos más importantes que hemos recibido de este hombre brillante y nuestro maestro que vemos deferencia y devoción.

Sus principios están resumidos en las siguientes palabras de su discurso presidencial a la Asociación Americana de Cirugía Toráxica, dado en Nueva York en 1994: "Claramente nuestra especialidad no es únicamente una ciencia aplicada de disciplina técnica, también incluye un componente estético importante, poniendo lado a lado en yuxtaposición arte y ciencia, y exigiendo, adicionalmente, honestidad, valor, juicio, visión, erudición, compasión y un compromiso total de perseguir la excelencia y de altos valores. La ciencia es un acto eminentemente moral y viviendo con sufrimiento humano aprendemos a apreciar la naturaleza humana del hombre".

Otros honores
El Dr. Aldo es miembro de 42 sociedades internacionales y científicas en 20 de las cuales es un miembro honorario. Su carrera académica ha sido distinguida por muchos premios por sus contribuciones científicas. Además, el Gobierno de Guatemala le ha otorgado la prestigiosa Orden del Quetzal en tres ocasiones y también lo ha honrado con la Orden de Atanasio Azul por su devoción, trabajo incansable y desarrollo exitoso de un programa médico viable de pediatría cardiovascular en Guatemala. En 2004 también recibió el premio humanitario de la Fundación Mundial del Corazón y en el 2006 el premio Honoris Causa por la Universidad de Marsella, Francia.




Fuente: Fundación Aldo Castañeda

Manuel Galich

Manuel Francisco Galich López
Dramaturgo, abogado, ensayista, escritor,
historiador y político guatemalteco.
Figura notable del teatro para niños
y jóvenes de Latinoamérica.

Considerado el padre del teatro guatemalteco. En los años 40 fue un importante dirigente universitario en contra de la dictadura de Jorge Ubico. Su libro "Del pánico al ataque" es una obra testimonial, en donde relata las luchas de su generación en contra del dictador.

Durante la década democrática de 1944-1954 llegó a ocupar diversos cargos, entre los que podemos mencionar que fue Presidente del Congreso de la República, Ministro de Educación, y Ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Arbenz. En el año de 1954, cuando la CIA financió el golpe de estado en contra de Jacobo Arbenz, Manuel Galich se encontraba en Argentina. Se exiló en Cuba, en donde fue Subdirector de la Casa de las Américas.

Manuel Galich empezó a escribir pequeñas piezas de teatro en un acto para sus compañeros de estudios o sus alumnos mientras era catedrático de segunda enseñanza. Después se atrevió a escribir comedias mayores de tres actos donde hacia críticas de su entorno social, cosas que ya había ensayado en las pequeñas piezas anteriores, esas obras fueron una válvula de escape para su inconformidad política, el lenguaje teatral le permitía decir sugiriendo, sin caer en la denuncia directa.

Impulsó enormemente el movimiento teatral siendo el primer dramaturgo que legó en sus obras la búsqueda de un verdadero teatro guatemalteco. Dentro de sus obras se encuentran: La mugre – El pescado indigesto – Miel Amarga – M´hijo el bachillero – Papa Natas – El tren amarillo – De lo vivo a lo pintado – El canciller cadejo – Ropa de Teatro - Entre cuatro paredes – Entre otras.

En la Casa de las Américas en la Habana Cuba hay una sala que lleva su nombre y en la ciudad de Guatemala la Sala de Teatro de la Universidad Popular también lleva su nombre. Manuel Galich falleció en la Habana, Cuba, en 1984.

Cronología de sucesos:

1913, nació el 30 de noviembre en Guatemala, sus padres fueron Luis Galich y María Isabel López. Se inició como actor a los 11 años en la zarzuela Noche de Reyes. A los 18 años, escribió pequeñas piezas teatrales que representó en la Escuela Normal. Fue líder estudiantil y efusivo orador político.

1934, estrenó la obra M’hijo, el bachiller, que lo lanzó como dramaturgo. En la TGW dirigió y actuó en radioteatro. Colaboró con los periódicos: Nuestro Diario, El Libertador, Diario de Centroamérica y El Imparcial.

1944, participó en la caída de Jorge Ubico. Fue director del Instituto Nacional Central para Varones.

1945-1954, colaboró con Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz.

1945, fue nombrado Presidente del Congreso.

1946-1950, fue Ministro de Educación Pública.

1948, se graduó de abogado de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

1950, escribió dos de sus obras más exitosas Miel amarga y Ropa de Teatro, en Argentina.

1951-1952, fue Ministro de Relaciones Exteriores.

1952, candidato a la presidencia de Guatemala.

1953, fue enviado extraordinario de Guatemala a Uruguay y Argentina.

1962, fue Subdirector de la institución cultural Casa de las Américas, profesor de Historia de América en la Universidad de La Habana, Cuba y director de la revista teatral Conjunto.

1984, falleció el 31 de agosto en La Habana, Cuba.

Algunas de sus obras fueron:
• Gente decente.
• Papá natas.
• Entre cuatro paredes
• El señor Bukup Cakix.
• De lo vivo a lo pintado.
• Pascual Abaj.
• Del pánico al ataque.
• Pescado Indigesto. Por esta obra recibió el Premio de la Casa de las Américas.

Fragmento del cuento Puedelotodo vencido, Teatrinos
(Minipieza sobre el Popol Wuj)

XBALANQUÉ. Es hora ya de que amanezca. (Se quita la máscara.)
HUNAHUP. Y aparezcan el Sol y la Luna. (Hace lo mismo.)
XBALANQUÉ. Entonces nacerán los hombres y crecerán y se multiplicarán sobre la faz de la Tierra.

Fuente: Teatristas Chapines y Fascículos Prensa Libre

sábado, julio 09, 2011

Los caminos a Xibalbá

Bombil Pek, Chisec, Alta Verapaz
Las creencias y ceremonias mayas, así como sus lugares sacros, están indisolublemente ligados al mundo de lo sagrado y lo profano que hunden sus raíces en el Período Preclásico de la Historia Maya que antiguos pobladores habían establecido como punto de partida para la elaboración de su cosmogonía y la interpretación de su panteón.

El panteón maya fue un espacio de carácter animista en donde habitaron ánimas émicas y éticas que conformaron su concepción de mundo y de la vida, así como la relación con los hombres y la existencia cotidiana. Esta visión subsiste hasta hoy en día.

Bombil Pek


El Corazón de la Tierra y el Corazón del Cielo

Entrada Grieta Aguateca, Petén
Salida Grieta Aguateca, Petén
El mundo sagrado de los mayas se divide en dos grandes ejes: uno está integrado por el Corazón de la Tierra y el Corazón del Cielo, en donde habitan las ánimas que benefician a los hombres; los elementos éticos o benignos en donde se encuentran deidades, ánimas de árboles y todo el mundo vegetal que permite que la vida sea posible y agradable.

El otro eje es el Inframundo, que está poblado de las ánimas émicas que pueden causar perjuicio a la comunidad y al individuo; ubicadas, según la cosmovisión maya prehispánica, en Xibalbá, de acuerdo al Popol Vuh1. El Inframundo tenía como puertas de acceso tres caminos escabrosos y de fuerte tendencia misteriosa y tenebrosa.

Ceiba
Fotografía: Maynor Mijangos, www.galasdeguatemala.com

En primer lugar se podía llegar a Xibalbá a través de los árboles sagrados o mágicos de enorme tronco y ramaje. Tal es el caso de las ceibas que aparecían poblando el entorno natural del sur de Mesoamérica, pero en particular en el área de la costa en donde se encuentran en forma más o menos aislada. Se llegó a interpretar que sus hojas y ramas eran caminos específicos, mágicos y misteriosos hacia el mundo de Xibalbá, ya que sus enormes raíces unidas por el ancestral tronco con las hojas y ramas comunicaban al Inframundo con el mundo cotidiano. Es más, en el centro del Inframundo maya, el árbol central y fundamental de la muerte y de la vida es una ceiba. Según algunas interpretaciones los héroes formadores: Hunahpú e Ixbalanqué bajan aún al Inframundo a través de sus hojas y ramas apoyándose en sus cerbatanas encantadas.

Una de las figuras míticas en el Popol Vuh es Vucub Caquix, quien tal vez sea la representación de una creación anterior, un sol del pasado que tenía su residencia entre las ramas de una ceiba perdida entre la niebla de la cosmogonía maya. Cada una de las deidades de tipo émico o ético, para el bienestar de la comunidad, eran interpretadas de acuerdo con el modo de vida que habían llevado en la tierra, es decir, según su comportamiento personal y social.

Cráter Volcán de Fuego
Otro camino para la comunicación con el Inframundo estaba formado por las aberturas de los volcanes, los cráteres o fisuras. Por su propia característica de ser expulsores de lava, fumarolas de fuego y humo, representaban el camino preciso hacia Xibalbá.


No obstante a la importancia de los árboles sagrados y los precipicios, el tercer camino propicio para comunicarse con el Inframundo eran las cuevas.

Cuevas de la Candelaria
Con sus formas rocosas, estalactitas, estalagmitas y ríos que corren bajo la tierra, lagunas con peces ciegos y luminosos, las cuevas cautivaron el espíritu y la imaginación de los hombres, por ello se convirtieron en el principal acceso a Xibalbá. La diversidad natural guatemalteca, ligada irrestrictamente a la diversidad cultural de los tiempos antiguos, encontró en las cuevas cercanas a los barrancos, cerros o ríos, las entradas al Inframundo.

Relación entre lo sacro y lo profano

Entre los animales que conducen las almas de
los antepasados al Inframundo Maya se encuentran
los saurios, de los cuales el que representa
a Itzamná es la salamandra.
En el Inframundo maya no sólo están presentes las ánimas de los hombres, sino también las de animales, plantas, astros y de todo lo que habita la faz de la tierra. También, con los volcanes se consideran a los siguanes, cenotes y grandes barrancos sagrados por su profundidad en la tierra. De ahí que se conviertan en punto de partida para llegar al lugar donde vivía una sociedad particularmente estratificada por los males que podían ocasionarle a los humanos. Por eso, en el mundo maya antiguo, los siguanes y cenotes fueron lugares sagrados en donde ritos y creencias implicaban ofrenda de flores, jade, obsidiana, pedernal y, en algunas ocasiones, animales y seres humanos, como lo menciona Eric Thompson, uno de los primeros y más eminentes mayistas de todos los tiempos.


Diferencia entre Inframundo e Infierno

Cuevas de la Candelaria
Las ánimas que llegan a Xibalbá se convierten
en antepasados, cobran vida especial y desde
el fondo de la tierra protegen a los vivos.
Según las concepciones religiosas que se tenían al arribo de los españoles, el Inframundo maya no podía confundirse con el infierno cristiano ya que en el mundo sagrado prehispánico no privaba el mismo concepto de mal y castigo, ni estaba relacionado con las imágenes de llamas y sufrimiento eterno.

La imagen del Inframundo era el lugar bajo la tierra donde habitaban las deidades que, en consonancia con el Corazón del Cielo y el Corazón de la Tierra, intervenían en la vida cotidiana de los hombres. Como deidades que eran, éstas merecían todo el respeto y devoción de los mortales, quienes trataban de complacerles y aplacerlas con ritos y ceremonias para evitar que hicieran daño a los hombres.


Cuevas de Lanquín
En la Cosmogonía Maya no existe el castigo eterno.
Por lo tanto, Xibalbá es el lugar donde se descansa
con nuestros ancestros.
En tal sentido, las cuevas del mundo maya han sido reverenciadas desde tiempos inmemoriales. Se han encontrado dentro de ellas evidencias de culto desde el Período Preclásico.

Desde lo más remoto las cuevas han sido ornamentadas con pinturas y enriquecidas con ofrendas. Entre las expresiones pictóricas se han encontrado elementos decorativos, inscripciones glíficas2 y otras imágenes que prohíben al hombre la entrada a estos lugares ya que son sagrados. El ingreso puede representar un castigo que no le permita salir de ellas con vida.

Glífica de Itzamná, Dios Creador
Es indudable que desde el mundo maya la visión de la vida privaba sobre la visión de la muerte y, por lo tanto, cada cueva estaba señalada para prevenir que cualquier incauto profanase un lugar sacro. Este concepto fue privilegiado en la mentalidad maya durante el Clásico y el Postclásico y perdura en la actualidad.

Con el arribo del cristianismo, el concepto del Inframundo cambió. Dentro del proceso de evangelización, las cuevas, al igual que los otros elementos religiosos prehispánicos, se convirtieron en el auténtico infierno para los misioneros de mentalidad medieval y judeocristiana.


No obstante al sincretismo religioso y el desarrollo de la cultura maya animista cristiana, las cuevas continuaron siendo el lugar donde viven los antepasados y las viejas deidades del Inframundo maya. Sin olvidar que es la residencia de las fuerzas capaces de dañar al individuo y a la comunidad. No debe dejar de rendírsele rituales y ofrendas para mantener alejados tanto a las fuerzas negativas, como las animas de los hombres que han sido mal ejemplo y que pueden salir de las cuevas en horas de la noche y madrugada en alas de tucures (búhos), murciélagos y pájaros de la noche, a sembrar el mal individual y colectivo en este envoltorio mágico que es Guatemala.


Los ritos de las cuevas

Ofrendas a Xibalbá
Durante el proceso de evangelización, desde los siglos XVI al XIX, las cuevas continuaron siendo objeto de rituales pero ocultos de las autoridades religiosas católicas, por lo que hubo en los distintos grupos étnicos un desarrollo producto del mestizaje y la permanencia de las antiguas creencias, que es más evidente en la actualidad. El arzobispo Pedro Cortés y Larraz, en sus viajes pastorales por la diócesis de Guatemala en la segunda mitad del siglo XVIII, hace constante mención de las distintas cuevas de donde salían y entraban ríos, y en donde a cada momento encontraban ofrendas a antiguas deidades e, inclusive, sobre dichas deidades una cruz y santos católicos. Las cuevas representan entonces, ese camino que cuidan los sacros nahuales y rajahuales3 para evitar que estas ánimas nefastas puedan apoderarse de las comunidades y de los lugares más sagrados de los mayas.

Rituales Mayas
No está de más mencionar que dentro de las grandes cuevas sagradas del mundo antiguo maya siempre se han encontrado restos de rituales. Cerca del Río Cancuén existen unas cuevas donde se encontraron, en el 2005, ofrendas de maíz y jade de los antiguos habitantes de Xibalbá hacia los seres de la noche. En la década de 1990 cuando descubrieron las llamadas Cuevas del Rey Marcos, en las Verapaces, se hallaron en vasijas de cerámica restos de ofrendas a deidades del Inframundo. Ese culto del mundo maya en las cuevas aún sigue presente en los mayas contemporáneos, ya que estos lugares continúan siendo la entrada al Inframundo, al lugar prohibido en donde no habitan demonios, pero sí aquellas ánimas que de una u otra forma pueden hacer daño a una persona, familia o comunidad. A eso se deben los rituales que cada uno de los aj’kines4 realiza en las bocas de las cuevas y en el interior de las mismas.

Magia y encanto de las cuevas


Cuevas de la Candelaria
Cuevas de Lanquín
Las cuevas están jerarquizadas. Algunas conducen directamente al Inframundo que, con sus estalactitas, estalagmitas y ríos profundos de tronar eterno, llevan la plegaria de los hombres para aplacar a las deidades que aparecen en los días peligrosos del Tzolkin5, con posibilidad de causar sucesos aciagos.

El ejemplo lo ofrecen las Cuevas de Candelaria y Lanquín, ambas en las Verapaces. Otras cuevas son visitadas solamente por los antiguos conocedores, aj’kines y aj’kunes, que llegan a realizar rituales, incluso bailes y danzas paraintentar aplacar la capacidad de perjuicio maléfico de los habitantes de Xibalbá.

Cuevas de Lanquín
En ese sentido, las cuevas de Andá Mirá, cercanas a la laguna de Ixpaco y las de las aguas termales de Momostenango, son consagradas por su comunicación directa con el Inframundo y, gracias a los rituales, ahí se aplacan a los señores de Xibalbá que producen enfermedades, por lo que sus aguas son curativas. Pero el verdadero axis mundi (la cuevas más importante) es el que se encuentra muy cerca de la Laguna de Chicabal. Las cuevas en sí son un lugar sagrado, en donde la magia y el encantamiento están presentes, por la estructura misma de las cavernas, por su humedad y porque muchas de ellas, como las de las Fuentes Georginas, tienen poderes curativos.


El zot'z (murciélago) representa las ánimas que
dañan a las personas. No debe salir de Xibalbá.
En el caso de Huehuetenango, las cuevas de Paxil recuerdan a los hombres que ahí surgió el maíz gracias a los animales. Fue una lucha en los tiempos remotos, pero aún en la actualidad los pájaros carpinteros, colibríes y gorriones tienen que combatir con los murciélagos, las arañas y los peces de ojos ciegos para lograr que el grano sagrado llegue a los hombres.

En las cuevas cercanas a Palencia y en las que están bajo el puente Belice, en la capital, se reverencian a los señores del Inframundo. Se cuenta que muchos de los tesoros de los habitantes fueron enterrados y guardados con mucho celo por los señores de la noche, que sólo saldrán a la luz cuando la vida triunfe sobre la muerte.

Las ofrendas
Ofrenda Maya a orillas de la Laguna de Chicabal
Fotografía: Maynor Mijangos, www.galasdeguatemala.com
En los ritos y rituales se utilizan ofrendas de flores, en particular flor de muerto, y objetos de cera, que permiten que los hombres puedan detener la salida de las figuras émicas que afectan a la comunidad. Por lo tanto, hay que ofrendarles flores de siempreviva, chilca y nardo, porque son las que aplacan su necesidad de salir. No existe en Guatemala ningún lugar que no conduzca a Xibalbá.



1. Popol Vuh: Libro Sagrado de los Mayas, significa “Libro de la Comunidad”
2. Glíficas: Tipografía evocadora grabada en piedra.
3. Nahuales y Rajahuales: Se entiende precisamente como espíritu. Lo oculto, lo escondido, lo interior.
4. Aj’kines y Aj’kunes: Sacerdotes mayas.
5. Tzolkin: Nombre dado a la versión maya del sincronario o ciclo sagrado de 260 días.


Fuente de Información:
Celso Lara Figueroa, Historiador y Antropólogo, y
Fascículo "Ritos y Creencias de Guatemala" de Prensa Libre.

domingo, junio 05, 2011

Como me lo contaron, te lo cuento II

Dedicatoria Especial:
A Allan Martínez, quien radica en Madrid y gusta de los cuentos de miedo chapines. ¡Para que sigas recordando, paisano!


El Sombrerón
Martita, una patoja de diecisiete años, muy chula ella, tenía sedoso cabello negro que le cubría toda la espalda, unos grandes y hermosos ojos color miel, tez de porcelana, mejillas sonrosadas y una sonrisa a flor de piel. Vivía en un pueblito del oriente allá por los años cincuenta. Todos los días a eso de las 04:30 de la mañana iba a la noria a sacar agua. Le gustaba mucho ver el cielo oscuro cubierto de pecas blancas mientras hacía varios viajes acarreando agua para llenar la pilona de su casa.

En una de tanto ir y venir le sorprendió ver al otro lado de la calle un pequeño hombre vestido todo de negro, con botines de cuero y espuelas plateadas al lado de cada botín. Le llamó la atención el inmenso sombrero que tenía puesto y su guitarra, que pese a ser pequeña –como un requinto- se veía enorme entre sus brazos. Cantaba coplas de amor en forma de liras -habría que decir que muy bien entonado y con dulce voz, tanto, que encantaba a quien lo escuchaba cantar-, pero por las prisas Martita no se entretuvo con la canción y salió corriendo a su casa a seguir con sus quehaceres.

Esa noche, el hombrecito se asomó por el sitio de la casa de Martita, se encaramó por la enredadera que cubría el muro y saltó al patio. De puntillas llegó hasta el cuarto de la muchacha y a los pies de su balcón empezó a cantarle canciones de amor. Nadie más podía oírle, únicamente Martita, a quien quería enamorar.

Con los días la joven fue perdiendo el apetito, su piel ya no se veía igual, estaba delgada, demacrada y ojerosa, muy débil. Sin duda el embrujo del tzipitío estaba dando resultado.

Una mañana, Martita estaba comprando en la tienda de la esquina. Al verla la tendera le dijo:

- ¡Púchis, vos patoja! pero qué te está pasando, mirá nomás qué cara cargas. ¿No será que tenés empacho, mija…?

No doña Tenchita, lo que sucede es que hay un hombre que lleva días molestándome ¡no me deja en paz! me despierta en las noches con sus serenatas, a donde voy me lo encuentro y de la pura angustia se me va el hambre… Es que si mi papá se entera ¡me mata!

- ¡Pero hablá patoja, si hablando se entiende la gente! decíselo a tu tata y ya verás que a riatazo limpio te lo sacude de encima.

- Lo he intentado doña Tencha, sobre todo en las noches cuando me llega a despertar; pero cuando voy decidida a despertar a mis padres se arma un revuelo en los corrales y todo el mundo sale a ver qué ocurre. A lo mejor nos echaron una sal porque hasta los caballos y las mulas están ariscos y como cansados, ya no quieren trabajar, encima paso horas desenredándoles trenzas de las colas que a saber quién fregados les hace…

En eso Martita escuchó la canción y sobresaltada le dijo a la tendera: -¡Oiga usted, ahí está otra vez ese hombre!-. La señora con sorpresa dijo: ¡Yo no escucho nada...!

La joven buscó al hombre en los alrededores y lo divisó al otro lado de la calle, en medio de un terreno baldío. Había una zanja ancha y profunda por donde corría un pequeño río, este surco dividía la calle y el sitio. -¡Ahí está, mírelo!- señalando asustada al hombrecito.

- ¡Uy, no criatura! Metete a la casa que eso es cosa del demonio, yo no veo ni oigo nada. Ese seguro es el Sombrerón que te quiere ganar. ¡Claro! Con razón estás así de enferma.

- ¿Qué hago para que se vaya y no me busque más?

- ¡Ay, Dios mío! qué se hace en estos casos… ¡ah, ya sé! Salí y le pedís que haga algo imposible para vos, una tarea que él no la pueda cumplir, así se enfadará y se irá.

Martita se asomó a la puerta y le dijo al hombre: -Si mi amor deseas tener, un favor me has de hacer… Necesito me traigas agua del río en esa red donde llevas carbón. El tzipitío bajo al río para hacer lo pedido por la joven. Una y otra vez hundía su red en el agua pero no conseguía retener el líquido en ella. Entonces enfurecido saltó a la orilla de la zanja y lanzó con ira tres piedras hacia la tienda. Tal fue su enojo que las piedras traspasaron las paredes de la casa, incluso las del congelador donde al fondo de éste encontraron una de las piedras. El Sombrerón muy enojado montó su mula y se marchó. Nunca más volvió a perseguir a Martita.
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jueves, junio 02, 2011

Como me lo contaron, te lo cuento I

La Llorona
Habría que decir que para aquellos patojos de ciudad era toda una aventura visitar el pueblo donde vivían sus abuelos y caminar por sus calles, polvorientas de día, oscuras y silentes de noche. Jugaban a ser valientes y correr de ida y vuelta al sitio de enfrente de la casa; un sitio lleno de milpas y mangales, sapos y gatos que se escondían entre las sombras asustando de vez en vez a los valerosos jugadores. De pronto se quedaban paralizados al escuchar el aullido de los coyotes en la loma y prestos zampaban la carrera para dentro de la casa entre ataques de nervios y risas. Al verlos alterados, el abuelo –un diablillo él- aprovechaba para contarles historias de miedo. Entonces todos se reunían en la salona para escuchar con atención la fascinante narración del anciano:

- Fíjense patojos que una noche, ya hace años, venía de regreso de inspeccionar la plantación de frijol a orillas del río Grande. En eso vi a lo lejos un bulto que se movió al costado del camino. Como estaba nublado el cielo no distinguía si era persona o animal lo que había allá adelante; era tal la oscuridad que la luz de mi candil apena lograba iluminar un par de metros, Por si las dudas cargué mi rifle… no vaya a ser un maleante, me dije. Para cuando faltaban unos treinta metros noté que se trataba de una figura femenina, eso porque alcancé a verle su larga cabellera negra y su vestido blanco, como un camisón de seda. En ese momento los coyotes empezaron a aullar de manera lastimera e incesante. Altivo, mi caballo, se negó a dar un paso más, se puso muy inquieto y jadeaba exaltado. Le zampé un par de chicotazos para obligarlo a caminar, sólo así lo hice andar de nuevo.

Le grité a la mujer:
-¡Buenas noches, chula! ¿qué hace a estas horas por acá y sola? Este camino es peligroso, hay mucho coyote suelto que baja del monte para buscar gallinas. Mejor váyase a su casa. Además va a llover y este río es traicionero, crece rápido.

La mujer no pronunció palabra, más bien se le escuchaba balbucear y sollozar al mismo tiempo. Altivo cada vez estaba más impaciente, nunca se había comportado así; relinchaba, brincaba y retrocedía, por más fuerte que le jalaba la rienda no lo podía controlar.
-¡Ah, caballo del demonio!
¡Como me tirés al suelo verás lo que te hago…!

De pronto la mujer se puso de pie. No podía ver su rostro porque el cabello se lo cubría. Un escalofrío recorrió mi esqueleto y por un momento tuve la sensación de ser de plomo, todo el cuerpo me pesaba.

Fue cuando a lo lejos escuché un grito desgarrador «¡Ay, mis hijos!»
El pavor invadió mi espíritu al ver que la mujer caminaba hacia mí, pero lo hacía sin que sus pies tocaran el suelo. Iba con los brazos levantados, como queriéndome bajar del caballo, Entonces le metí un par de espuelazos en los corvejones al Altivo y éste salió despepitado, como alma que se lleva el diablo.

A todo galope atravesamos el maizal de Don Vitalino, pero aún escuchaba a lo lejos ese espantoso grito seco que me helaba la sangre «¡Ay, mis hijos!». Para sorpresa mía sentí repentinamente unas manos frías aferrándose a mi cintura. ¡Era esa mujer! De un brinco se había encaramado en Altivo y me clavaba sus uñas en el estómago. Empecé a codearla y a lanzar golpes a diestra y siniestra esperando tener suerte y atinarle alguno en su horrible cara. No fue hasta que con la cacha de mi rifle le di un golpe en la frente haciendo que ella resbalara del caballo. Entrando ya al pueblo, allá por el puente de La Campana, supe que la había dejado atrás.

Cuando llegué a la casa todos me recibieron con sorpresa:
¡Que te pasó hombre! Si estás más blanco que un papel –dijo su abuela-
-María, traele agua de brasas al señor para el susto, pero correle chula…

Como pude les conté mi aventura.
-¡Dios bendito! –decían las mujeres santiguándose-
-¡Esa fue la Llorona vos! –decía la abuela- ¡Se te apareció la Llorona!

Diciendo esto cuando se escuchó muy fuerte un alarido tenebroso al pie de la puerta. Rápidamente las mujeres se sacaron el Rosario del delantal y empezaron a rezar para ahuyentar ese mal espíritu.

Está lejos la animala esa porque se oyó cerca el grito –dijo María-
Cuando se la escucha lejos es porque está cerca, y cuando se oye cerca es porque ya va lejos. ¡Vaya que no le gritó tres veces patrón! sino se lo hubiera ganado…

Poco faltó patoja, si no es por Dios y el Altivo que corrió como cachinflín, no la cuento.

Todos los niños estaban con la boca abierta, inmóviles, casi sin respirar, atentos al cuento del abuelo. Y nunca falta el tío malacate que se presta para hacer la típica broma pesada. Así el tío Ida pegó un grito que hizo brincar casi un metro del suelo a todos los patojos, unos incluso hasta lloraron del susto, pero al final todos pararon riéndose ante la chabacanada.

- Bueno, bueno, a dormir –dijo la abuela- porque poco falta para la media noche, no vaya a ser que se aparezca la Llorona gritando por acá…

Esas palabras fueron suficientes para que todos los patojos salieran despetacados a meterse a sus cuartos para dormir.

Mañana les voy a contar la historia de la Tatuana a estos ishtos –dijo el abuelo atacándose de la risa con sólo imaginarse asustados a los pobres patojos.

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