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domingo, octubre 31, 2010

Barriletes de Sumpango IV Parte (final)

HISTORIA

En Guatemala los barriletes pequeños son mencionados ya hacia principios del siglo XVII por Tomas Gage, en su crónica intitulada “Viajes de Tomas Gage a la Nueva España y Guatemala entre 1625 y 1637”. Tomas Gage entre sus acuciosas observaciones señala que para aquellos años, en el Valle de las Vacas, Pinula, Mixco, Valle del Rodeo, Amatitlán y Petapa, los niños y los jóvenes volaban un tipo de cometa llamado “barrilete” los dos primeros días de noviembre como expresión propiciatoria de la conmemoración del Día de los Fieles Difuntos. Fray Francisco Vásquez, cronista de la orden franciscana a mediados del siglo XVII, refiere como una costumbre evangelizadora franciscana el cuelo de los pequeños barriletes en los pueblos del altiplano occidental, aprovechando los vientos fuertes de octubre y noviembre, relacionándola también con el jubileo de los difuntos y los santos.

Sin embargo, hasta el momento no se ha encontrado el hilo histórico preciso de los barriletes gigantes de San Agustín Sumpango y su pueblo vecino Santiago Sacatepéquez. Lo único que se puede afirmar con certeza, es el hecho que dicha región formó parte de una provincia franciscana. Como hipótesis se puede inferir que los barriletes pequeños que se volaban desde los tiempos tempranos para el día de los muertos, fueron adquiriendo un nuevo significado y reelaboración por parte de los habitantes cakchiqueles de Sacatepéquez.


TRADICIÓN

Según la tradición oral más antigua recogida en San Agustín Sumpango, los barriletes representan la unión del inframundo con el mundo de acuerdo con los criterios cosmogónicos de los indígenas de la comunidad. Es la vía de enlace entre los muertos (los santos) y los vivos. Para los habitantes de San Agustín Sumpango, el Día de todos los Santos tiene poco que ver con los santos católicos del cielo y se enfocan casi exclusivamente sobre los muertos del inframundo, los ancestros, nuestros antepasados.

Es interesante apuntar que para los habitantes de este pueblo, al alba del 1 de noviembre, el Dios-Mundo libera del inframundo, durante veinticuatro horas, las almas de los antepasados, y sus espíritus tienen la libertad de visitar los lugares en que vivieron y sobre todo, a sus descendientes. Los vivos por su parte, tienen que estar preparados para recibir singular visita, por lo que éstos elaboran un riguroso ritual: la familia se levanta muy temprano a la salida del sol del 1 de noviembre, esparcen flores de muerto en el umbral de la puerta de sus casas y cuelgan ramos de las mismas flores en los marcos de las ventanas y de cualquier abertura que tenga la vivienda; en un altar por separado se encienden velas, se colocan frutas y legumbres frescas, un vaso de cristal con agua y una botella de aguardiente blanco. Todo esto sirve para guiar a los espíritus e indicarles que no se les ha olvidado y que son bienvenidos en sus viejas moradas. De no llevar a cabo este rito, se cree que los espíritus son capaces de infligir daños a las cosechas, causar enfermedades y atentar contra la existencia de los vivos.

Postres Tradicionales del Día de Muertos en Guatemala III Parte


Es costumbre, después de comer el fiambre en unión familiar, degustar de los deliciosos postres tradicionales guatemaltecos que se preparan es estas fechas, ya que no podría concluir la celebración del Día de Muertos si  no se agasaja al paladar con el exquisito sabor del ayote (un tipo de calabaza) o  los sabrosos jocotes y garbanzos en miel. En algunos lugares se acostumbra comer el fiambre y el postre en los cementerios con el deseo de que tanto los parientes vivos como los muertos compartan y disfruten estos platillos.


AYOTE EN DULCE

Ingredientes
 1 ayote amarillo o negro, crudo
 2 tapas de panela
 1 litro de agua fría
 5 pimientas gordas machacadas
 canela en raja
 
Preparación:
 Se lava y corta el ayote en pedazos pequeños, con todo y su cáscara.  En un recipiente de barro coloca todos los ingredientes y se cocina revolviendo de vez en cuando para evitar que espese.  Se puede agregar plátano y jocotes amarillos al gusto. Se deja hervir durante una hora a fuego medio. Luego ser retira del fuego y se deja enfriar a temperatura ambiente para después refrigerarlo. Se sirve escudillas de barro.




GARBANZOS EN MIEL

Ingredientes
1 libra de garbanzos
1 cucharadita de polvo de hornear
2 litros de agua fría
½ tapa de panela
5 pimientas gordas
canela en raja

Preparación
Dejar una noche antes el garbanzo en un litro de agua y una cucharada de polvo de hornear, al día siguiente se lava bien y se pone a hervir con nueva agua y tapado a presión, durante 35 a 40 minutos; se deja enfriar sin destapar la olla. Aproximadamente dos horas después, cuando se ha enfriado, se pela el garbanzo, tratando que no se rompa; se pone nuevamente al fuego con agua hirviendo y se agrega una raja de canela. Después se agrega la panela y se deja conservar una hora más. Se retira del fuego para que se enfríe al ambiente y luego se refrigera. Se sirve bien frío.



JOCOTES EN MIEL

Ingredientes
50 jocotes  amarillos (de temporada)
1 litro de agua fría
½  tapa de panela
5 pimientas gordas
canela en raja

Preparación
Se ponen a cocer los jocotes con el agua, la pimienta y la canela.  Cuando han reventado se agrega la panela y se dejan conservar hasta que la miel espese y todo se enfríe. Se refrigera para servir frío.

sábado, octubre 30, 2010

Tradiciones Novembrinas en Guatemala I Parte

Estamos a las puertas de celebrar un año más las exquisitas tradiciones de Noviembre. Como buenas ovejas de rebaño muchos seguimos estas costumbres sin tomarnos el tiempo para conocerlas, entenderlas, apreciarlas y valorarlas, y con ello preservarlas en la memoria, principalmente en la de los niños quienes serán portavoces de nuestras costumbres en lontananza.

Dejo esta interesante investigación que Don Celso Lara Figueroa expusiera en la Universidad de San Carlos de Guatemala, al respecto del simbolismo y significado del Día de Todos los Santos y el de los Muertos. En la cual señala que el significado antropológico del Día de las Ánimas (los Santos) y de los Difuntos va más allá del mundo cristiano. Dentro de este contexto, debe entenderse que el Día de los Santos (1/NV) y el día de los Fieles Difuntos (2/NV) ocupan el campo de la religiosidad popular del país.


El Alma

Las definiciones dogmáticas se ocupan casi siempre de la relación entre "alma" y "espíritu". Cierto es que el hombre tiene una sola alma, el "ánima intelectual" que es inmortal y es "forma corporis". El alma es creada por Dios y no tiene existencia precorporal. Constituye el principio vital del hombre. El alma regresa a Dios cuando la persona muere.

En el idioma corriente las palabras "alma" y "ánima" son sinónimas. La palabra "alma" abarca todos estos conceptos, mientras que la palabra "ánima" se refiere más bien al espíritu de los difuntos, que suben al purgatorio o al cielo. La despedida del alma, en la noche del último velorio, es un rito importante, asegura el paso tranquilo del alma hacia el mundo del más allá. Según la doctrina oficial, las almas “de los buenos” (éticos) van al cielo y las almas “de los malos” (émicos), al infierno. Las almas “en pena” van al purgatorio. El pueblo cree que las ánimas del purgatorio salen a rezar de noche para pagar sus penas y para anunciar la muerte de un pariente.

Los vivos pueden ayudar a las ánimas en pena con obras pías, rezos, limosnas, sacrificios e indulgencias. Todavía la iglesia católica enseña que ciertos actos religiosos, tales como peregrinaciones a ciertos lugares o la asistencia a celebraciones especiales, resultan en una "indulgencia plenaria" para las ánimas del purgatorio.

Ya en la primitiva iglesia, los cristianos romanos solían orar por los difuntos. Tanto los vivos como los muertos pertenecen a la “comunidad de los santos” o sea, todos los que creen en Jesucristo forman una comunidad. Así los vivos y los muertos pueden ayudarse mutuamente. Eso explica por qué los fieles no sólo rezan para sus deudos sino también a las ánimas del purgatorio. Por cierto, la liturgia oficial no tiene oraciones a las ánimas ni tampoco fomenta el culto para ellas; sin embargo, no está prohibido rezar a las ánimas. Algunos teólogos, con mucho cuidado, afirman que si es posible que las ánimas del purgatorio puedan ayudar a los vivos, especialmente a sus parientes. Dicen que Dios quiere a las almas en pena y, por amor, Dios les concede favores. El pueblo cree que las almas pueden asistir a los vivos y así ganarse méritos. Hay que distinguir entre oraciones en favor de las ánimas y dirigidas a ellas. He aquí un fragmento de la misma:
"Oh mis Trece Animas Benditas, a Uds. Mis trece Animas Benditas, sabias y entendidas, a Uds. Agradecida".

El Ánima y Espíritu

En la terminología popular se usan las palabras "alma" y "ánima" para referirse a los "muertos". En la definición popular la palabra "espíritu" significa un ser sobrenatural que se puede manifestar a través de un médium en trance o aparece a los vivos en sueños o visiones, para ayudarlos o perjudicarlos. Estos espíritus pueden ser espíritus de la naturaleza, seres sobrenaturales que guardan la flora y fauna, espíritus de personajes difuntos, divinidades de la teogonía de algunos grupos étnicos en África Occidental, divinidades de la mitología indígena maya, espíritus burlones de origen diverso.

Pero es cierto que muchas "ánimas" veneradas por el pueblo guatemalteco bajo forma de "santo popular" o "muerto milagroso" son invocadas también por espiritistas y se manifiestan como "espíritus" en los médiums. Los mismos espiritistas afirman que reciben "ánimas" que trabajan a través de ellos, como por ejemplo las "ánimas" de médicos muertos que llevan a cabo ritos curativos. Pero luego usan la palabra "espíritu" también. Es cierto que la distinción entre "ánimas de los difuntos" y “espíritus de la naturaleza”, que moran en selvas o ríos es más fácil. El culto para un "muerto milagroso" nace cuando hace caso de las súplicas y los fieles pagan las promesas al cumplirse el favor. Luego aparecen placas votivas en las tumbas o se construyen capillas, así nace un lugar de devoción y se puede hablar de un “culto para un santo popular”.

El culto a los Santos

En la mayoría de las religiones principales encontramos divinidades menores, que sirven como intermediarios entre el ser supremo y los hombres y a los cuales los humanos acuden con mayor frecuencia en pos de ayuda. En el concepto cristiano-católico, estas "divinidades" son los "santos". Estos eran hombres y mujeres que en vida se destacaron por sus virtudes y con una vida ejemplar. Todas las iglesias son consagradas a un determinado santo, cuyas reliquias se encuentran en los altares. Los fieles veneran las imágenes o estatuas de santos considerados milagrosos. En algunos casos, los santos eran pecadores, quienes se arrepintieron de sus maldades, sirviendo así como ejemplo a los hombres, que son pecadores también. Por cierto, estas creencias no son compartidas por la Iglesia, forman parte del acervo popular. Las plegarias dirigidas a los santos, sin embargo, forman parte de la liturgia oficial. A menudo lo santos tienen funciones específicas: San Blas cura las enfermedades de la garganta, Santa Bárbara protege contra los rayos, San Ramón calla a los enemigos, etc. Ciertos santos son invocados con ritos exorcistas. Es el aspecto utilitario del culto a los santos.

Muchos objetos sagrados están asociados al culto: emblemas, imágenes, estatuas, reliquias. Jaculatorias: “Milagrosísimo San Judas, ruega por nosotros.” La devoción al Espíritu Santo se puede expresar en uno de los fragmentos de la oración:
“Espíritu Santo, Tú que me aclaras todo, que iluminas todos los caminos, para que yo alcance mi ideal. Gracias por los favores recibidos”.

Según la Doctrina católica, un santo tiene que ser "canonizado" o declarado "santo" solemnemente por el Papa. A la canonización anteceden diferentes pasos. El tribunal del Vaticano, la Santa Rota es responsable. El primer título que otorga la Santa Rota es "Siervo de Dios", luego la persona muerta con fama de santo obtiene el título "Venerable". Para comprobar un milagro las exigencias son aún más rigurosas.

Durante la Edad Media la canonización era más fácil. Se crearon muchos santos porque la iglesia aceptaba los testimonios de la religiosidad popular sin reservas, considerando aquello de "vox populi vox Dei". Muchos santos fueron venerados también sin ser canonizados, tales como San Juan de Mato o San Félix de Valois. Otro Promotor de Fe, que precedió al Papa Benedicto XIV fue el Padre Jean de Launoy (1603-78), el "dénicheur de saint" porque en los procesos votó a menudo contra la canonización de un "santo popular".

Finalmente, el estudio del nacimiento de la devoción a un "ánima" sirve como ejemplo del nacimiento de muchos santos de la Edad Media.
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